Emergencia por lluvias evidencia la falta de planificación en Imbabura

(Redacción Imbabura).-El fuerte temporal invernal mantiene en alerta a la provincia de Imbabura, donde durante el fin de semana se registraron múltiples emergencias por lluvias intensas, provocando deslizamientos de tierra, inundaciones y daños a la infraestructura vial.
En Cotacachi, un deslizamiento de tierra en el sector de Pinsaquí obstaculizó el ingreso al cantón, generando riesgo para los conductores y afectando la movilidad de la zona.
En Otavalo, el sector San Eloy fue testigo de intensas corrientes de agua que descendían con fuerza por las calles. En la parroquia San Luis, específicamente en Gualapuro, se reportaron graves daños a una obra reciente de adoquinado, donde la fuerza del agua levantó la superficie vial y provocó la caída de varios postes eléctricos. También se presentaron deslizamientos en la comunidad de Urcusique, parroquia Quichinche, lo que obligó a cerrar temporalmente la vía Cuicocha-Apuela. Además, en Jardines de Otavalo se reportaron inundaciones que afectaron a viviendas y zonas residenciales. La alcaldesa colaboró directamente con el personal del Cuerpo de Bomberos de Otavalo y durante su recorrido, hizo un llamado a la ciudadanía: “A los vecinos, por favor, seamos solidarios. Hay muchas complicaciones tanto en este sector como en distintos puntos de la ciudad. Es momento de cuidarnos entre todos y tomar las debidas precauciones”. Ante la magnitud de los eventos, el COE cantonal fue activado.
El cantón Antonio Ante también vivió una jornada crítica a causa del fuerte temporal. Las intensas lluvias provocaron serias afectaciones en las parroquias Andrade Marín y San Roque. El alcalde César Escobar informó que se activó la alerta amarilla luego del desbordamiento de gran magnitud en el puente sobre el río Ambi, que conecta la vía Imantag–Antonio Ante, así como en el sector Las Gardenias, donde varias viviendas resultaron afectadas y la vía principal sufrió socavamiento, comprometiendo su estabilidad. Desde la madrugada, equipos del Cuerpo de Bomberos trabajan intensamente para mitigar los daños y atender a la población.
«La limpieza de las quebradas se ejecutará con apoyo de la maquinaria de la Prefectura. Este es un momento que exige solidaridad; es una situación integral que requiere la participación de todos”, señaló Escobar. “Vamos a construir sistemas de alcantarillado fluvial en la parte alta del cantón para disminuir la fuerza del agua y evitar nuevos desbordamientos. Es una corresponsabilidad colectiva, y daremos apoyo a las familias que han perdido sus enseres o cuyas viviendas presentan daños estructurales”, añadió.
En Ibarra, aunque no se han declarado alertas de emergencia, existen puntos críticos bajo observación, como la quebrada a lo largo de la avenida 17 de Julio, los asentamientos en la vía al mirador San Miguel Arcángel y el colector del río Ajaví, que año tras año presenta desbordamientos. En otros cantones como Urcuquí y Pimampiro no se han reportado afectaciones graves, pero tampoco están exentos de riesgos ante la persistencia del temporal invernal.
A nivel provincial, se evidencian serias deficiencias en infraestructura vial y obras públicas, sin un plan concreto para la gestión de lluvias y fenómenos climáticos. Esta ausencia de planificación obliga a los municipios a actuar de forma reactiva, priorizando respuestas inmediatas en lugar de acciones preventivas. La proliferación de construcciones en los márgenes de quebradas, la alteración de cauces naturales, la acumulación de desechos y el escaso mantenimiento de alcantarillado incrementan la vulnerabilidad de la población.
Aunque el INAMHI cumple su labor de advertencia climática, la reacción institucional por parte de las municipalidades sigue siendo débil. Es urgente que los gobiernos locales y provinciales implementen políticas firmes de ordenamiento territorial, monitoreo constante de zonas fluviales y mantenimiento preventivo de estructuras clave como puentes, alcantarillas y canales de drenaje.


