(Redacción Imbabura).- Momentos de tensión se registraron la mañana de ayer, cuando moradores de las comunidades de La Playita-Camuendo, ubicada a orillas del lago San Pablo, y La Compañía, situada cerca de Pucará Bajo, protagonizaron un enfrentamiento relacionado con una disputa por límites territoriales que se mantiene desde hace décadas.
La controversia entre ambos sectores no es reciente. Las dos comunidades colindan en la zona rural y periférica de la parroquia urbana El Jordán, en el cantón Otavalo, donde mantienen una disputa por la delimitación de sus territorios que, pese a los intentos de sus dirigentes por alcanzar acuerdos, todavía no ha encontrado una solución definitiva.
Videos difundidos ayer en redes sociales muestran a hombres y mujeres de ambas comunidades enfrentándose y protagonizando agresiones físicas e intercambios verbales. Según información preliminar, el conflicto se habría intensificado tras el derribo de un muro construido en el sitio, que contaba con varias pintadas. Los escombros del muro habrían sido utilizados por los involucrados para amedrentarse durante el enfrentamiento.
De acuerdo con la información conocida, alrededor de 40 metros de territorio estarían en disputa, una diferencia que habría vuelto a elevar la tensión entre ambas comunidades. El enfrentamiento se habría prolongado durante varias horas, hasta que el párroco y miembros de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús intervinieron para mediar y evitar que la confrontación escalara.
Por la tarde, en la casa comunal de La Compañía, se desarrolló un diálogo entre dirigentes de ambas comunidades y miembros de la Iglesia, con el objetivo de buscar una salida al conflicto y establecer posibles acuerdos que permitan solucionar la disputa territorial. Las partes analizaron la situación en una asamblea comunitaria mientras la ciudadnia continua a la espera de la resoluciòn. El enfrentamiento dejo varios heridos y una persona retenida.
(Redacción Otavalo).- Una serie de accidentes registrados durante el último año volvió a poner en el centro del debate las condiciones de seguridad de la Terminal Terrestre de Otavalo y la necesidad de contar con una infraestructura que responda al crecimiento de la ciudad y al constante flujo de pasajeros y buses.
En agosto de 2025, una joven de 25 años murió luego de ser impactada por un bus en los exteriores de la terminal. La mujer se movilizaba en bicicleta mientras utilizaba su teléfono celular cuando ocurrió el siniestro.
En julio de 2026, un adulto mayor fue atropellado durante la mañana en el mismo sector, precisamente en una zona caracterizada por el permanente ingreso y salida de buses interprovinciales e intercantonales.
El 12 de agosto de este año, otro joven fue atropellado en las inmediaciones de la Terminal Terrestre. A pesar de la gravedad del hecho, resultó prácticamente ileso. Doce días después, otro siniestro se susitò luego de que una mujer fuese atropellada y sufriera graves lesiones que derivaron en la pérdida de una pierna y afectaciones en el tejido abdominal. El hecho ocurrió ante la mirada de pasajeros y conductores.
Estos hechos han reavivado los reclamos de ciudadanos y transportistas, quienes en reiteradas ocasiones han solicitado a la Alcaldía de Otavalo la construcción de una nueva terminal terrestre o una intervención integral que permita mejorar las condiciones de seguridad y movilidad.
La discusión sobre una nueva terminal no es reciente. Durante años han existido debates técnicos y sociales respecto a su ubicación, características y la forma de ejecutar el proyecto sin comprometer de manera desproporcionada los recursos municipales.
En julio de 2024 y julio de 2025 resepctivamente, la alcaldesa de Otavalo, Anabel Hermosa, anunció el proyecto para la construcción de una nueva terminal terrestre en el sector de Carabuela. Según lo anunciado en ese momento, hasta septiembre de 2025 se esperaba contar con los estudios definitivos y definir los mecanismos de financiamiento, con la proyección de iniciar las obras ese mismo mes. La propuesta contemplaba trasladar las operaciones principales fuera del casco urbano, con el objetivo de descongestionar el centro de la ciudad. Ese proceso contarìa con la aprobación de la categorización del nuevo terminal por parte de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), que establece los parámetros técnicos que deberá cumplir la infraestructura proyectada.
Sin embargo, la propuesta también generó rechazo entre parte de la ciudadanía debido a la distancia de aproximadamente 6,3 kilómetros que existiría entre la nueva terminal y el centro de Otavalo. El traslado implicaría que los usuarios deban tomar un autobús adicional para llegar hasta el nuevo punto de embarque, lo que representaría un costo y tiempo extra para quienes utilizan diariamente el transporte público.
Además, se ha señalado que el actual patio de operaciones no desaparecería con la construcción de la nueva terminal. De acuerdo con la propuesta, este espacio sería reconvertido en una estación de transferencia destinada a atender los circuitos internos de transporte. A esto se sumaría la construcción de una segunda estación en el sur de la ciudad, con el objetivo de facilitar el acceso de pasajeros provenientes de Quito, Cayambe y otras localidades.
El proyecto aún no ha avanzado y, mientras tanto, la actual terminal continúa operando en medio de cuestionamientos por sus condiciones de seguridad. El reducido espacio, frente al constante flujo de pasajeros y buses, dificulta la circulación vehicular y peatonal, a lo que se suman accesos con escasa iluminación, problemas de visibilidad, deficiente señalética y ausencia de pantallas informativas, factores que generan preocupación entre quienes utilizan diariamente estas instalaciones. A esto se añade el deterioro de parte de la infraestructura y los siniestros registrados tanto en el interior como en los exteriores del terminal, situaciones que han incrementado el reclamo ciudadano por una solución definitiva.
Para Otavalo, la construcción de una nueva terminal representa un proyecto esperado durante más de dos décadas. La ciudad, considerada uno de los principales destinos turísticos de Imbabura, mantiene el desafío de contar con una infraestructura de transporte acorde con el crecimiento urbano, el movimiento comercial y turístico y el número de pasajeros que diariamente llegan y salen del cantón.
Los recientes accidentes han vuelto a poner una pregunta sobre la mesa: ¿cuánto tiempo más deberá esperar Otavalo para contar con una terminal terrestre segura, moderna y acorde con las necesidades de una ciudad que recibe cada año a miles de visitantes?
(Redacción Ibarra).- La calle Camilo Ponce Enríquez, donde se ubica una tarima al costado de la vía, en el parque Ciudad Blanca, y la avenida Monseñor Leonidas Proaño, vía que conecta con el Anillo Vial, en Ibarra, habrían sido escenario en los ùltimos dìas de “piques” o carreras ilegales, con una concentración masiva de ciudadanos y conductores a bordo de vehículos modificados y, en algunos casos, automotores de servicio público, entre ellos taxis.
Videos aficionados difundidos a través de redes sociales, principalmente en TikTok, muestran la presencia de numerosos vehículos que ocupan la vía, mientras algunos conductores realizarían maniobras y carreras en medio de la concentración. Las imágenes han generado preocupación entre quienes utilizan este sector, debido al riesgo que este tipo de actividades podría representar para conductores, peatones y demás usuarios de la vía.
En algunos de los videos también se observa la presencia de agentes de tránsito y miembros de la Policía Nacional con personasl y autobuses policiales. Incluso, uno de los vehículos aparece siendo remolcado por agentes de tránsito durante el operativo.
Ante la presencia de uniformados durante estos hechos, también surgen interrogantes sobre el control ejercido en el lugar y las acciones adoptadas para evitar este tipo de prácticas, que podrían poner en riesgo la integridad de quienes participan y de terceros.
Hasta el momento, las autoridades no se han pronunciado oficialmente sobre estos hechos.
(Redacciòn Ibarra).-El precandidato a la Alcaldía de Ibarra, Juan Manuel Mantilla, confirmó que la defensa legal de Lucía Posso interpuso una demanda en su contra y que en ella se reclama una indemnización de medio millón de dólares.
El origen del conflicto se remonta a junio de este año cuando Mantilla participó en una entrevista radial y pidió al periodista Leonardo Yépez que consultara a Posso si su campaña había recibido respaldo del Frente Democrático Universitario (FDU), organización que mantiene una histórica presencia e influencia en la Universidad Técnica del Norte.
En ese momento, el planteamiento abrió un debate político en Ibarra sobre el origen y financiamiento de los recursos utilizados por los precandidatos durante la etapa previa a las elecciones. Sin embargo, Mantilla no presentó públicamente pruebas que acreditaran que Posso hubiera recibido aportes del FDU y la acusación quedó planteada como una interrogante dentro de la entrevista.
Esta semana y tras permanecer aproximadamente un mes fuera del país por motivos personales, Mantilla aseguró que a su regreso fue notificado de la demanda presentada por Posso, en la que, según su versión, se solicita el pago de $500.000 a raíz de aquellas declaraciones.
El político respondió públicamente a través de sus redes sociales y cuestionó la decisión de recurrir a la justicia. Sostuvo que una pregunta relacionada con el financiamiento político debería ser respondida con transparencia y afirmó que no teme enfrentar el proceso judicial.
Pese a que Mantilla quedó fuera de la candidatura a la Prefectura y su futuro político es incierto por ahora, el conflicto se mantiene en dos frentes: el político, donde insiste en exigir explicaciones sobre el supuesto respaldo al que hizo referencia en junio; y el judicial, donde deberá responder por sus declaraciones tras la demanda presentada por Posso.
(Redacciòn Ibarra).- La jueza Raquel Maza, de Ibarra, aceptó el pedido de la Fiscalía General del Estado y dictó prisión preventiva contra Guido Perugachi, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (Fenocin), en el marco de una investigación por la presunta paralización de servicios públicos durante las movilizaciones registradas en septiembre y octubre de 2025, cuyo epicentro estuvo en la provincia de Imbabura.
La Fiscalía investiga al dirigente con base en el artículo 346 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que sanciona a quien impida, entorpezca o paralice la normal prestación de un servicio público. Este delito contempla una pena de entre uno y tres años de prisión.
La decisión judicial generó reacciones entre organizaciones sociales. La Unión Nacional de Educadores (UNE) rechazó la prisión preventiva y cuestionó la independencia e imparcialidad de la decisión, al considerar que la medida estaría fuera de la ley.
La UNE sostuvo además que el proceso evidenciaría una supuesta criminalización y persecución contra dirigentes sociales que mantienen posiciones críticas frente al Gobierno de Daniel Noboa. A través de un comunicado, la organización hizo un llamado a los sectores sociales y populares a rechazar lo que calificó como autoritarismo del Gobierno.
Hasta el momento, Guido Perugachi no ha emitido un pronunciamiento público sobre la decisión judicial.
(Redacciòn Ibarra).- Mientras el Consejo Nacional Electoral (CNE) mantiene habilitadas 117 mesas de asistencia técnica a escala nacional para orientar a las organizaciones políticas en el proceso de inscripción de candidaturas, en Ibarra cuatro de los cinco precandidatos a la Alcaldía ya preparan concentraciones, marchas y caravanas para acudir al organismo electoral.
El contraste no pasa desapercibido: la inscripción de candidaturas para las Elecciones Seccionales y del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) 2027 se realiza exclusivamente en línea, a través del sistema informático habilitado por el CNE. Sin embargo, los aspirantes han convertido el trámite en una demostración de fuerza política en las calles.
La primera movilización será protagonizada por Álvaro Castillo Monge, quien tiene previsto concentrar este viernes 14 de agosto, a las 14:30, una caravana motorizada que recorrerá las principales calles de la urbe desde el sector de la gasolinera Terpel, en Natabuela, hasta las instalaciones del CNE.
A la misma hora, José Moncayo ha convocado a sus simpatizantes en el Obelisco de Ibarra para avanzar hacia el organismo electoral y acompañar su inscripción.
Para el sábado 15 de agosto, Lucía Posso, de Somos Libres, tiene prevista una concentración a las 15:00, con punto de partida en el Polideportivo de Alpachaca y destino final en el CNE.
Mientras tanto, Juan Arias, del movimiento Juntos por la Transformación, escogió el domingo 16 de agosto. Sus colaboradores se concentrarán a las 09:00 en el Obelisco de Ibarra para posteriormente avanzar en caravana hacia el organismo electoral.
Así, lo que administrativamente constituye un registro digital de candidaturas se transforma en una puesta en escena política: caravanas, concentraciones y movilizaciones buscan exhibir respaldo popular y marcar territorio antes del inicio formal de la campaña electoral.
El CNE ha informado que la atención en las mesas de asistencia técnica se mantiene de lunes a domingo durante todo el periodo de inscripción, de acuerdo con el horario establecido por cada Delegación Provincial Electoral. Además, los puntos de atención podrán incrementarse conforme aumente la demanda.
El plazo para presentar las solicitudes de inscripción vence a las 18:00 del lunes 17 de agosto de 2026.
(Redacción Otavalo).- Un joven fue atropellado ayer en las inmediaciones de la Terminal Terrestre de Otavalo donde una unidad de la Cooperativa Otavalo estaría involucrada en el siniestro. El ciudadano recibió atención en el lugar mientras se espera información oficial sobre la gravedad de sus lesiones y las circunstancias en las que se produjo el incidente.
El registro de este nuevo caso permite identificar una constante: los exteriores de la terminal han sido escenario de varios atropellamientos durante los últimos meses. El antecedente más reciente ocurrió el sábado 25 de julio de 2026, cuando un adulto mayor fue atropellado durante la mañana en el mismo sector, precisamente en una zona marcada por el ingreso y salida permanente de buses interprovinciales e intercantonales.
A estos dos casos se suma un hecho ocurrido el 25 de agosto de 2025, que tuvo un desenlace fatal. Esa noche, una joven de 25 años murió luego de ser impactada por un bus en la intersección de la avenida Atahualpa y Neptalí, en los exteriores de la terminal. La víctima se movilizaba en bicicleta y, de acuerdo con testimonios recogidos tras el siniestro, habría estado utilizando su teléfono celular cuando ocurrió el impacto.
Los tres hechos tienen como escenario un mismo entorno de circulación: los accesos y vías que rodean a la principal terminal de transporte de Otavalo. Allí coinciden buses que ingresan y salen de la ciudad, vehículos particulares, motocicletas, ciclistas y peatones que atraviesan el sector para llegar a la terminal o continuar su recorrido. Esa dinámica hace que cualquier maniobra de ingreso, salida o cruce implique un riesgo latente.
La alcaldesa de Otavalo, Anabel Hermosa, con fecha 2 de junio de este año manifestò que se estaban realizando los estudios para la creación de un nuevo terminal en la ciudad y la creación de estaciones de trasferencia de pasajeros que llegan de distintas zonas del país a Otavalo.
(Redacción Ibarra).- La noche del sábado 1 de agosto, cerca de las 23:30, un motociclista regresaba a su domicilio por el Periférico Sur, a la altura del parque Ciudad Blanca, en Ibarra, cuando un vehículo habría realizado un giro imprudente y se cruzó en su trayectoria.
Producto del impacto, el motociclista chocó violentamente contra el costado del copiloto del automóvil y quedó inconsciente. Recuperó el conocimiento mientras era trasladado en una ambulancia hacia una casa de salud. Actualmente continúa recuperándose de una lesión en la rodilla.
El conductor del vehículo involucrado no se habría detenido y huyó del lugar. De acuerdo con la información proporcionada, habría continuado por la avenida Galo Plaza Lasso. Cámaras de seguridad de la zona habrían registrado el momento del accidente y la posterior huida. De manera preliminar, el automotor involucrado sería un Kia Óptima o un Hyundai IONIQ Híbrido, de color gris blanquecino, que podría presentar daños recientes en el costado del copiloto.
(Redacciòn Ibarra).- Ecuador atraviesa en esta época del año una etapa seca, con lluvias que aparecen de manera irregular y en algunos sectores son escasas. En Imbabura, esta situación se siente con mayor fuerza: la falta de precipitaciones mantiene secos los terrenos y la vegetación, aumentando el riesgo de que los incendios se propaguen con mayor facilidad.
Ibarra también ha registrado temperaturas llamativas. El 8 de agosto, a las 15:00, la ciudad alcanzó los 27,36 °C, uno de los registros más altos de estos días. El dato llama la atención al compararlo con la Costa. A esa misma hora, en Atacames, Esmeraldas, la temperatura rondó los 27 °C. Es decir, Ibarra llegó a registrar una temperatura ligeramente superior a la de una ciudad ubicada en pleno litoral ecuatoriano.
Pero el calor no es el único factor. En Ibarra también se han registrado niveles elevados de radiación solar.el INAMHI mantiene una alerta por radiación ultravioleta extremadamente alta, por lo que se recomienda evitar permanecer bajo el sol durante largos periodos y utilizar protección.
En cuanto al viento, el 11 de agosto las ráfagas alcanzaron cerca de 18 kilómetros por hora, una velocidad capaz de mover ramas de los árboles, levantar objetos livianos e incluso ocasionar daños en estructuras vulnerables, y que, en terrenos secos, puede favorecer que las llamas de un incendio avancen con mayor rapidez.
Esta combinación preocupa especialmente en Imbabura, donde se han registrado incendios en sectores de Ibarra y Cotacachi. Con poca humedad en el suelo, vegetación seca, fuerte radiación solar y presencia de viento, las condiciones pueden jugar a favor de la propagación del fuego.
(Redacción Ibarra).- El Puente de Los Molinos, una de las estructuras vial muy reconocida en Ibarra atraviesa una nueva etapa de presión debido al crecimiento del parque automotor y al aumento del tránsito de vehículos pesados que diariamente circulan por este corredor estratégico.
Su nombre guarda relación con la historia productiva de la ciudad. Décadas atrás, en este sector funcionaron varios molinos destinados al procesamiento de granos, actividad que marcó la identidad del lugar y dio origen a la denominación con la que actualmente se conoce al puente. La infraestructura tiene sus primeros registros desde 1915 y, a lo largo de más de un siglo, ha pasado por diferentes procesos de construcción, mantenimiento y adecuaciones para responder a las necesidades de movilidad de cada época.
Puente de los Molinos sobre el Río Tahuando 1915
Sin embargo, la realidad actual dista mucho de las condiciones para las que fue concebido. En 2026, el parque automotor de Ibarra prácticamente triplica al existente en décadas anteriores, mientras que el flujo vehicular incluye una mayor presencia de autobuses, camiones y transporte de carga pesada que someten a la estructura a exigencias superiores a las previstas originalmente.
El puente forma parte de un eje vial fundamental sobre el río Tahuando. Ubicado en la ruta de la carretera Panamericana E35, conecta el norte y sur de la zona urbana de Ibarra y representa un paso obligatorio para quienes se movilizan entre Quito, el norte del país, la provincia del Carchi y la frontera con Colombia. Además, constituye uno de los accesos utilizados por turistas que llegan hacia Yahuarcocha y otros puntos de interés del cantón.
El crecimiento del tráfico ha convertido este tramo en uno de los puntos críticos de movilidad. Durante feriados y temporadas de alta circulación, largas filas de vehículos se concentran en los alrededores del estadio Olímpico Ciudad de Ibarra, El Olivo y la avenida 17 de Julio, generando un cuello de botella que afecta la movilidad.
Una obra anunciada, pero postergada
Citando las declaraciones del sociólogo Fausto Giraldo, difundidas en un video publicado en redes sociales, el especialista señala que la necesidad de construir una nueva alternativa vial para Ibarra no es reciente. Según explica, desde hace aproximadamente ocho años se planteó la importancia de buscar una solución definitiva que permita descongestionar este corredor estratégico.
Giraldo recuerda que, hace cinco años, la Municipalidad de Ibarra anunció la contratación de una consultoría destinada a analizar la construcción de un nuevo puente, dicho estudio contemplaba cinco posibles soluciones para atender el crecimiento de la demanda vehicular y garantizar una conexión segura sobre el río Tahuando. No obstante, hasta la fecha, la ejecución de una nueva infraestructura no se ha concretado.
Puente de los Molinos sobre el Río Tahuando 2014
El riesgo detrás del desgaste estructural
Una estructura construida bajo otras condiciones de movilidad hoy soporta un flujo constante de vehículos livianos, transporte público y carga pesada, lo que incrementa la exigencia sobre una infraestructura con más de un siglo de existencia.
A esta situación se suma el comportamiento del río Tahuando, donde la erosión y la posible socavación representan factores que deben ser considerados dentro de la evaluación de la estructura. Estos procesos pueden afectar progresivamente los elementos de apoyo del puente.
El Puente de Los Molinos se suma a una serie de proyectos de movilidad que han quedado pendientes o han avanzado con retrasos. Mientras la planificación urbana continúa postergándose, el crecimiento de la ciudad no se detiene.