El Puente de Los Molinos: una deuda pendiente para Ibarra

(Redacción Ibarra).- El Puente de Los Molinos, una de las estructuras vial muy reconocida en Ibarra atraviesa una nueva etapa de presión debido al crecimiento del parque automotor y al aumento del tránsito de vehículos pesados que diariamente circulan por este corredor estratégico.
Su nombre guarda relación con la historia productiva de la ciudad. Décadas atrás, en este sector funcionaron varios molinos destinados al procesamiento de granos, actividad que marcó la identidad del lugar y dio origen a la denominación con la que actualmente se conoce al puente. La infraestructura tiene sus primeros registros desde 1915 y, a lo largo de más de un siglo, ha pasado por diferentes procesos de construcción, mantenimiento y adecuaciones para responder a las necesidades de movilidad de cada época.

Sin embargo, la realidad actual dista mucho de las condiciones para las que fue concebido. En 2026, el parque automotor de Ibarra prácticamente triplica al existente en décadas anteriores, mientras que el flujo vehicular incluye una mayor presencia de autobuses, camiones y transporte de carga pesada que someten a la estructura a exigencias superiores a las previstas originalmente.
El puente forma parte de un eje vial fundamental sobre el río Tahuando. Ubicado en la ruta de la carretera Panamericana E35, conecta el norte y sur de la zona urbana de Ibarra y representa un paso obligatorio para quienes se movilizan entre Quito, el norte del país, la provincia del Carchi y la frontera con Colombia. Además, constituye uno de los accesos utilizados por turistas que llegan hacia Yahuarcocha y otros puntos de interés del cantón.
El crecimiento del tráfico ha convertido este tramo en uno de los puntos críticos de movilidad. Durante feriados y temporadas de alta circulación, largas filas de vehículos se concentran en los alrededores del estadio Olímpico Ciudad de Ibarra, El Olivo y la avenida 17 de Julio, generando un cuello de botella que afecta la movilidad.
Una obra anunciada, pero postergada
Citando las declaraciones del sociólogo Fausto Giraldo, difundidas en un video publicado en redes sociales, el especialista señala que la necesidad de construir una nueva alternativa vial para Ibarra no es reciente. Según explica, desde hace aproximadamente ocho años se planteó la importancia de buscar una solución definitiva que permita descongestionar este corredor estratégico.
Giraldo recuerda que, hace cinco años, la Municipalidad de Ibarra anunció la contratación de una consultoría destinada a analizar la construcción de un nuevo puente, dicho estudio contemplaba cinco posibles soluciones para atender el crecimiento de la demanda vehicular y garantizar una conexión segura sobre el río Tahuando. No obstante, hasta la fecha, la ejecución de una nueva infraestructura no se ha concretado.

El riesgo detrás del desgaste estructural
Una estructura construida bajo otras condiciones de movilidad hoy soporta un flujo constante de vehículos livianos, transporte público y carga pesada, lo que incrementa la exigencia sobre una infraestructura con más de un siglo de existencia.
A esta situación se suma el comportamiento del río Tahuando, donde la erosión y la posible socavación representan factores que deben ser considerados dentro de la evaluación de la estructura. Estos procesos pueden afectar progresivamente los elementos de apoyo del puente.
El Puente de Los Molinos se suma a una serie de proyectos de movilidad que han quedado pendientes o han avanzado con retrasos. Mientras la planificación urbana continúa postergándose, el crecimiento de la ciudad no se detiene.
















