Otavaleños sufren las devastadoras consecuencias de 25 días de paro ignorados por las autoridades

(Redacción Otavalo).– La ciudad de Otavalo enfrenta una tensa calma, marcada por vías y calles bloqueadas, negocios que buscan volver a la normalidad y un aire de indignación que recorre cada barrio. La paralización de vías y los cierres impulsados por ciertos grupos de manifestantes indígenas han generado no solo pérdidas económicas considerables, sino un profundo malestar entre los ciudadanos que exigen respeto por su derecho al trabajo. Vecinos, comerciantes y trabajadores denuncian que día tras día se ven obligados a pagar las consecuencias de una protesta que, aseguran, ya ha ido demasiado lejos.

“El pueblo trabajador de Otavalo está cansado y no va a tolerar más corrupción”, expresa un ciudadano, sentimiento que refleja el clamor de muchos empresarios, microempresarios, comerciantes, profesionales, transportistas, docentes, médicos y familias de la ciudad. Día tras día, aseguran, son ellos quienes sufren las consecuencias de la violencia y los bloqueos, afectaciones a sus negocios, ventas perdidas, clases suspendidas, servicios paralizados y miedo en las calles.

Ante esta situación, sectores como el Colegio de Abogados, la Cámara de Comercio, el gremio de transporte, así como representantes de la salud y la educación, han convocado a una reunión ciudadana para defender sus derechos vulnerados y proteger el patrimonio que con esfuerzo han construido. La sociedad civil se mantiene unida y decidida a recuperar la ciudad, mientras se espera que el Ejecutivo y los dirigentes indígenas resuelvan poner fin al paro y restablezcan la normalidad en la provincia.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.