Comunidades indígenas del norte desconocen a la dirigencia de la FICI y rechazan la tregua anunciada

(Redacción Imbabura).- La decisión de la Federación de los Pueblos Kichwa de la Sierra Norte del Ecuador (Chijallta FICI) de declarar una tregua temporal y abrirse al diálogo con el Gobierno Nacional ha generado fracturas internas en el movimiento indígena del norte del país.
Pocas horas después de emitido el comunicado oficial de la FICI, varias comunidades y organizaciones de base anunciaron que desconocen la resolución y a la dirigencia encabezada por Mesías Flores, presidente de la Federación.
Lenin Farinango, presidente del pueblo Kichwa Karanki, declaró al medio digital El Estelar que nunca recibió “ni una llamada del presidente de la FICI”, y ratificó que las comunidades Karanki se mantienen en las medidas de hecho. “Intentan dividir al movimiento indígena”, advirtió.
La Comisión de Diálogo del Pueblo Kichwa de Otavalo emitió un comunicado urgente en el que cuestiona duramente la actuación dirigencial, señalando que las decisiones se tomaron de manera unilateral y sin el mandato de la base.
El documento enfatiza que cualquier proceso de diálogo con el Gobierno debe realizarse en un ambiente libre y con la presencia de garantes internacionales para garantizar la transparencia de los acuerdos. Además, la Comisión responsabilizó a la dirigencia por no cumplir con el acompañamiento prometido a las comunidades en resistencia.
“Desconocemos y rechazamos las decisiones y acuerdos pactados por los dirigentes que no han respetado el proceso orgánico ni el mandato de la base”, señala el texto.
A la división se suma la UNORCAC, organización que agrupa a las comunidades de Cotacachi, que no concretó el diálogo previsto con el Gobierno el pasado 30 de septiembre, lo que incrementa la incertidumbre en la provincia.
Mientras tanto, en el terreno, la realidad se mantiene sin cambios: los bloqueos en la vía E35 persisten pese al anuncio de tregua. Comuneros insisten en que solo la unidad y el respeto a las decisiones de base podrán conducir a un diálogo legítimo.
Con esta situación, el movimiento indígena del norte atraviesa un momento de fuerte tensión interna, con posiciones divididas entre quienes buscan abrir un proceso de negociación y quienes sostienen que no existen las condiciones de seguridad ni transparencia para iniciar el diálogo con el Gobierno Nacional.
