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Atrapan en Quito a cuatro delincuentes que asaltaron a una mujer en la avenida Mariano Acosta en Ibarra

(Redacción Quito).- La Policía Nacional informó sobre la detención de una peligrosa banda de “sacapintas” presuntamente asociada al grupo delictivo Los Lobos, durante un operativo ejecutado en el sector de La Ofelia, al norte de Quito.

Durante los allanamientos, los agentes encontraron a cuatro personas, un ecuatoriano y tres extranjeros, quienes estarían relacionados con un violento robo ocurrido semanas atrás en Ibarra. En ese hecho, los delincuentes, movilizados en una motocicleta, interceptaron a una mujer que se disponía a realizar un depósito en una entidad bancaria ubicada en la avenida Mariano Acosta.

Según el reporte policial, en medio del forcejeo los antisociales realizaron una detonación que casi acaba con la vida de la víctima. Tras apoderarse del dinero, los sujetos huyeron a toda velocidad.

Las investigaciones permitieron rastrear a los sospechosos hasta Quito, donde fueron finalmente capturados. La Policía señaló que la banda operaba con la misma modalidad de robo en varias provincias, entre ellas Imbabura, Los Ríos, Guayas y Pichincha, teniendo como centro de operaciones la capital.

Además, contaban con armas de fuego, motocicletas y un taxi para movilizarse y cometer los ilícitos. También utilizaban audífonos para coordinarse durante los asaltos, cumpliendo roles y funciones específicas dentro de la banda.

Las autoridades continúan con las investigaciones para determinar el alcance de sus actividades y posibles conexiones con otros hechos delictivos en el país.

Fuente: RTS

Alerta por aumento de casos de robo por escopolamina en Ibarra

(Redacción Ibarra).- Luego de que nuestra redacción difundiera una noticia sobre una banda delictiva conocida como “Dulces Sueños”, temida en varias provincias del país por escopolaminar a sus víctimas para robarles, han llegado nuevos reportes que alertan sobre su posible reaparición en la ciudad de Ibarra.

Se sabe, gracias al testimonio de las víctimas, que el grupo de féminas utiliza perfiles falsos en aplicaciones de citas como Tinder para engatusar a sus víctimas con coqueteo y falsas promesas.

Su modus operandi sigue un patrón meticuloso: primero mantienen el contacto por redes sociales o mensajes, realizan un seguimiento previo de sus objetivos y seleccionan cuidadosamente a hombres entre 25 y 40 años, solteros e independientes. Mediante su encanto ganan la confianza de la víctima y acuerdan un encuentro en un lugar concurrido; evitando a toda costa consumir alimentos, para solo limitarse a beber alcohol.

Durante la cita y el cortejo previo, seducen a su víctima proponiendo continuar la cita en un lugar más privado, como un departamento. Ya en ese espacio, piden prestado el teléfono de la víctima fingiendo realizar una llamada y, mediante artimañas, en medio de un descuido, colocan la sustancia en su bebida. En cuestión de minutos, el hombre cae en un estado de vulnerabilidad total, lo que las delincuentes aprovechan para despojarlo de sus pertenencias.

Lo más inquietante es que, según los reportes, estas mujeres no se llevan objetos de alto valor, sino bienes menores o montos que no permiten formular cargos. Además, rotan constantemente de ciudad, abren nuevas cuentas y cambian de identidad para continuar con sus fechorías, dificultando su rastreo.

Nuestra redacción logró contactar a una mujer que, durante varios años, participó en este tipo de hechos ilícitos. Aceptó relatar cómo operaban las bandas y cuál era su papel dentro del grupo. “Cuando veía que bajaban la guardia, que ya estaban confiados y distraídos, era el momento en que actuaba. Aprovechaba cualquier descuido para manipular su bebida sin que lo notaran. Todo era cuestión de segundos. Ellos seguían conversando, riendo, sin imaginar que ya estaban atrapados”, relató.

La escopolamina —conocida también como burundanga o aliento del diablo— es una droga con dosis mínimas de acción, prácticamente imperceptible, no contiene olor ni sabor y con el efecto provoca desorientación, sedación, sometimiento y amnesia. Bajo su influencia, las víctimas pueden acceder abrir la puerta de su casa hasta entregar todo el dinero de su cuenta bancaria sin oponer resistencia.

Según la exintegrante de esta estructura delictiva, se suele minimizar al máximo cualquier contacto con la sustancia y actúan siguiendo rutinas estrictas para no cometer errores. No improvisan ya que cada paso está repetido, memorizado y ejecutado siempre de la misma manera.