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Sectores de Ibarra sin luz: ¿A quién corresponde realmente la responsabilidad?

(Redacción Ibarra). – A día de hoy, el tramo norte del Anillo Vial y varios sectores de la urbe continúan sin iluminación; la ausencia de luminarias operativas mantiene en riesgo a conductores y peatones que transitan a diario por estas zonas, incrementando la probabilidad de accidentes y profundizando la sensación de inseguridad ciudadana.

Esta problemática ya fue expuesta por esta redacción en una publicación del 20 de marzo del año pasado. En aquella ocasión, Álvaro Gaibor, director de Distribución de EMELNORTE, señaló que las luminarias instaladas se encontraban inoperativas debido al robo de conductores eléctricos. Como medida correctiva, anunció el reemplazo del cableado de cobre por conductores de aluminio y la gestión de un convenio con el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Ibarra, en cumplimiento de la regulación ARCERNNR-007/23, con el fin de viabilizar el mantenimiento y restablecimiento del servicio. Según lo manifestado entonces, los trabajos se ejecutarían en un plazo aproximado de 20 días, intervención que posteriormente el propio Gaibor afirmó que sí se habría realizado.

Av. Camilo Ponce Enríquez día martes 20 de enero, hora: 20:09 min

El día martes 27 de enero, nuestra redacción mantuvo una reunión con el señor Álvaro Gaibor, en la cual se expuso, mediante material fotográfico, que una hilera de cuatro postes de luminarias ubicados en la avenida Camilo Ponce Enríquez, junto al parque Ciudad Blanca, no se encontraban operativos, indicó que enviaría técnicos para verificar si era posible realizar algún arreglo y ponerlas en funcionamiento, aclarando que, de existir cables desprendidos, no podrían intervenir, sin embargo para el día jueves ya fueron habilitados, pese a que no era su competencia según lo manifestado por Gaibor.

Dentro de las competencias de EMELNORTE y las del GAD de Ibarra existen varias dudas que la ciudadanía no tiene claro y se genera confusiones, la primera es que no todos los postes de alumbrado público le pertenecen a Emelnorte y no todos le pertenecen al Gad Ibarra, por ejemplo la iluminación al interior del Parque Ciudad Blanca, es competencia del Municipio, pero la Av. Camilo Ponce, desde el periférico sur hasta cuatro postes antes de la Av. Mariano Acosta, no es competencia de Emelnorte según lo manifestado por Gaibor, ya que los cuatro últimos postes están conectados al parque Ciudad Blanca.

También se abordó la situación de la avenida 13 de Abril y del tramo norte del Anillo Vial. En un recorrido realizado por esta redacción, se constató que los arreglos ejecutados han sido parciales. Al respecto, Gaibor indicó que durante la vigencia del convenio se intervinieron los postes, dejándolos operativos; sin embargo, aseguró que el robo de cableado es constante. Asimismo, ratificó que el alumbrado del parterre central de la avenida 13 de Abril asi como la iluminación al interior del parque Ciudad Blanca es competencia del Municipio de Ibarra y no de EMELNORTE.

Por otro lado, ante múltiples reportes ciudadanos sobre luminarias inoperativas, esta redacción realizó un recorrido reciente por distintos sectores de la ciudad, evidenciando fallas persistentes en calles como Luis Felipe Borja, Alfredo Gómez Jaime y Juan de la Roca. En estos puntos no se han ejecutado acciones correctivas visibles frente a las fallas en el tendido eléctrico urbano, lo cual contrasta con la afirmación de Gaibor de que EMELNORTE realiza supervisiones periódicas en la ciudad.

Alerta por aumento de casos de robo por escopolamina en Ibarra

(Redacción Ibarra).- Luego de que nuestra redacción difundiera una noticia sobre una banda delictiva conocida como “Dulces Sueños”, temida en varias provincias del país por escopolaminar a sus víctimas para robarles, han llegado nuevos reportes que alertan sobre su posible reaparición en la ciudad de Ibarra.

Se sabe, gracias al testimonio de las víctimas, que el grupo de féminas utiliza perfiles falsos en aplicaciones de citas como Tinder para engatusar a sus víctimas con coqueteo y falsas promesas.

Su modus operandi sigue un patrón meticuloso: primero mantienen el contacto por redes sociales o mensajes, realizan un seguimiento previo de sus objetivos y seleccionan cuidadosamente a hombres entre 25 y 40 años, solteros e independientes. Mediante su encanto ganan la confianza de la víctima y acuerdan un encuentro en un lugar concurrido; evitando a toda costa consumir alimentos, para solo limitarse a beber alcohol.

Durante la cita y el cortejo previo, seducen a su víctima proponiendo continuar la cita en un lugar más privado, como un departamento. Ya en ese espacio, piden prestado el teléfono de la víctima fingiendo realizar una llamada y, mediante artimañas, en medio de un descuido, colocan la sustancia en su bebida. En cuestión de minutos, el hombre cae en un estado de vulnerabilidad total, lo que las delincuentes aprovechan para despojarlo de sus pertenencias.

Lo más inquietante es que, según los reportes, estas mujeres no se llevan objetos de alto valor, sino bienes menores o montos que no permiten formular cargos. Además, rotan constantemente de ciudad, abren nuevas cuentas y cambian de identidad para continuar con sus fechorías, dificultando su rastreo.

Nuestra redacción logró contactar a una mujer que, durante varios años, participó en este tipo de hechos ilícitos. Aceptó relatar cómo operaban las bandas y cuál era su papel dentro del grupo. “Cuando veía que bajaban la guardia, que ya estaban confiados y distraídos, era el momento en que actuaba. Aprovechaba cualquier descuido para manipular su bebida sin que lo notaran. Todo era cuestión de segundos. Ellos seguían conversando, riendo, sin imaginar que ya estaban atrapados”, relató.

La escopolamina —conocida también como burundanga o aliento del diablo— es una droga con dosis mínimas de acción, prácticamente imperceptible, no contiene olor ni sabor y con el efecto provoca desorientación, sedación, sometimiento y amnesia. Bajo su influencia, las víctimas pueden acceder abrir la puerta de su casa hasta entregar todo el dinero de su cuenta bancaria sin oponer resistencia.

Según la exintegrante de esta estructura delictiva, se suele minimizar al máximo cualquier contacto con la sustancia y actúan siguiendo rutinas estrictas para no cometer errores. No improvisan ya que cada paso está repetido, memorizado y ejecutado siempre de la misma manera.