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Publicación en redes sociales genera inquietud en la comunidad universitaria de Ibarra

Redacción Ibarra.– Publicaciones difundidas recientemente a través de redes sociales han generado preocupación en parte de la comunidad universitaria, luego de que una estudiante expusiera públicamente presuntas situaciones de intimidación, abuso de confianza y posible acoso que, según su relato, involucrarían a un docente vinculado a la Universidad Técnica del Norte. De acuerdo con lo compartido en internet, el docente estaría relacionado con la Facultad de Educación, Ciencia y Tecnología (FECYT), en la carrera de Pedagogía de las Ciencias Experimentales de la Matemática.

La información fue publicada inicialmente por una estudiante en sus redes sociales y posteriormente comenzó a circular con rapidez, generando comentarios y reacciones de otros usuarios. En dichas publicaciones, algunas personas que se identifican como estudiantes también habrían compartido experiencias o testimonios similares; sin embargo, hasta el momento se trata de versiones difundidas en el ámbito digital.

Según lo expuesto en esas publicaciones, el docente —quien habría desempeñado funciones de coordinación académica— presuntamente habría utilizado su posición de autoridad para ejercer presión sobre estudiantes, mencionándose supuestos ofrecimientos de beneficios académicos a cambio de encuentros personales.

Entre los señalamientos que circulan en redes se mencionan presuntas propuestas relacionadas con la aprobación de exámenes complexivos a cambio de “salir a comer”, insinuaciones vinculadas al pago de arriendos a cambio de favores personales y reiteradas invitaciones para que estudiantes abordaran su vehículo particular. Asimismo, se afirma en estas publicaciones que el docente habría enviado mensajes privados solicitando ser invitado a los dormitorios de algunas alumnas.

Otro de los aspectos mencionados en los testimonios difundidos en redes sociales es el supuesto uso de advertencias relacionadas con evaluaciones académicas. De acuerdo con lo publicado por las denunciantes, el docente habría manifestado que podía identificar a los estudiantes que emitían calificaciones negativas en las evaluaciones docentes, lo que habría sido interpretado por algunas alumnas como una posible insinuación de represalias.

Las estudiantes también sostienen que estos hechos habrían sido reportados con anterioridad ante instancias internas de la universidad, entre ellas el Departamento de Bienestar Estudiantil, incluso con la presentación de material audiovisual como evidencia. Sin embargo, aseguran que no se habrían adoptado medidas concretas y que el docente continuó impartiendo clases, situación que —según indican— generó temor entre quienes decidieron denunciar.

Ante esta situación, este medio solicitó un pronunciamiento a la Universidad Técnica del Norte. Desde la Dirección de Comunicación de la institución se informó que la universidad ha actuado dentro de sus competencias y respetando la normativa interna que regula este tipo de casos, garantizando los derechos de todos los integrantes de la comunidad universitaria.

Además, señalaron que, para verificar la información difundida en redes sociales, solicitaron que se remita la denuncia pública completa con el fin de revisar su contenido de manera formal. Desde la institución también indicaron que no es posible emitir pronunciamientos sobre hechos presuntos o información no verificada, ya que —según manifestaron— esto podría afectar la honra y los derechos de las personas eventualmente involucradas.

Alerta por aumento de casos de robo por escopolamina en Ibarra

(Redacción Ibarra).- Luego de que nuestra redacción difundiera una noticia sobre una banda delictiva conocida como “Dulces Sueños”, temida en varias provincias del país por escopolaminar a sus víctimas para robarles, han llegado nuevos reportes que alertan sobre su posible reaparición en la ciudad de Ibarra.

Se sabe, gracias al testimonio de las víctimas, que el grupo de féminas utiliza perfiles falsos en aplicaciones de citas como Tinder para engatusar a sus víctimas con coqueteo y falsas promesas.

Su modus operandi sigue un patrón meticuloso: primero mantienen el contacto por redes sociales o mensajes, realizan un seguimiento previo de sus objetivos y seleccionan cuidadosamente a hombres entre 25 y 40 años, solteros e independientes. Mediante su encanto ganan la confianza de la víctima y acuerdan un encuentro en un lugar concurrido; evitando a toda costa consumir alimentos, para solo limitarse a beber alcohol.

Durante la cita y el cortejo previo, seducen a su víctima proponiendo continuar la cita en un lugar más privado, como un departamento. Ya en ese espacio, piden prestado el teléfono de la víctima fingiendo realizar una llamada y, mediante artimañas, en medio de un descuido, colocan la sustancia en su bebida. En cuestión de minutos, el hombre cae en un estado de vulnerabilidad total, lo que las delincuentes aprovechan para despojarlo de sus pertenencias.

Lo más inquietante es que, según los reportes, estas mujeres no se llevan objetos de alto valor, sino bienes menores o montos que no permiten formular cargos. Además, rotan constantemente de ciudad, abren nuevas cuentas y cambian de identidad para continuar con sus fechorías, dificultando su rastreo.

Nuestra redacción logró contactar a una mujer que, durante varios años, participó en este tipo de hechos ilícitos. Aceptó relatar cómo operaban las bandas y cuál era su papel dentro del grupo. “Cuando veía que bajaban la guardia, que ya estaban confiados y distraídos, era el momento en que actuaba. Aprovechaba cualquier descuido para manipular su bebida sin que lo notaran. Todo era cuestión de segundos. Ellos seguían conversando, riendo, sin imaginar que ya estaban atrapados”, relató.

La escopolamina —conocida también como burundanga o aliento del diablo— es una droga con dosis mínimas de acción, prácticamente imperceptible, no contiene olor ni sabor y con el efecto provoca desorientación, sedación, sometimiento y amnesia. Bajo su influencia, las víctimas pueden acceder abrir la puerta de su casa hasta entregar todo el dinero de su cuenta bancaria sin oponer resistencia.

Según la exintegrante de esta estructura delictiva, se suele minimizar al máximo cualquier contacto con la sustancia y actúan siguiendo rutinas estrictas para no cometer errores. No improvisan ya que cada paso está repetido, memorizado y ejecutado siempre de la misma manera.