La historia se repite: Ecuador ha frenado a cuatro presidentes en las consultas que ellos mismos convocaron

(Redacción Ecuador).- Ecuador es uno de los países de la región que más ha recurrido al mecanismo de referéndum y consulta popular desde el retorno a la democracia en 1978. Distintos gobiernos han acudido a este instrumento para intentar destrabar conflictos políticos, legitimar reformas o medir su respaldo ciudadano. Sin embargo, la historia demuestra que las urnas no siempre han respondido a favor del Ejecutivo y que, en varias ocasiones, la tesis del Gobierno ha sido derrotada con contundencia.
Según recuentos históricos, el país ha realizado entre 14 y 15 procesos de consulta popular y referéndum de alcance nacional, dependiendo de cómo se clasifique cada jornada electoral. Otros análisis, como el de la base de datos c2d citada en estudios académicos, contabilizan 22 referéndums impulsados por ocho presidentes, con un total de 81 preguntas planteadas ante la ciudadanía, lo que coloca a Ecuador entre las democracias más plebiscitarias de Latinoamérica.
Si se analiza pregunta por pregunta, la tendencia muestra que alrededor del 65 a 72 por ciento de las propuestas presidenciales han sido aprobadas, mientras que entre un cuarto y un tercio —de 23 a 27 preguntas— han sido rechazadas. En otras palabras, la ciudadanía ha usado reiteradamente la consulta popular como un mecanismo de control político sobre el Ejecutivo.
Tres derrotas presidenciales que marcaron época
Aunque la mayoría de consultas históricas han favorecido al Gobierno, existen al menos tres episodios en los que la derrota fue absoluta y políticamente significativa.
En 1986, durante el gobierno de León Febres Cordero, el Ejecutivo sometió a votación una sola pregunta relacionada con la participación de candidatos independientes. El resultado fue adverso: el NO ganó con el 56,85 por ciento de los votos, imponiéndose sobre la tesis gubernamental.
Diez años después, en 1995, el presidente Sixto Durán-Ballén convocó a una consulta con 11 preguntas sobre reformas económicas y políticas. Todas fueron rechazadas por la ciudadanía, lo que significó una derrota total del proyecto presidencial.
La más reciente ocurrió en febrero de 2023, durante el gobierno de Guillermo Lasso. En esa jornada se votaron ocho preguntas relacionadas con seguridad, institucionalidad y reformas constitucionales. El NO se impuso en los ocho planteamientos, configurando un revés completo para el Ejecutivo.
Además de estos casos, existen derrotas parciales relevantes, como la consulta de Yasuní en 2023 —impulsada por iniciativa ciudadana pero contraria a la posición del Gobierno—, en la que el 58 por ciento del país votó por suspender la explotación petrolera en el bloque ITT. En 2024, el gobierno de Daniel Noboa aprobó la mayoría de sus once preguntas, pero perdió dos claves relacionadas con reformas económicas y laborales.
Una herramienta que no garantiza respaldo
La historia reciente evidencia que la consulta popular, lejos de ser un recurso que asegura el triunfo del Gobierno de turno, se ha convertido en un termómetro del desgaste político, las tensiones sociales y la evaluación ciudadana al manejo del país. Ecuador mantiene así una larga tradición plebiscitaria en la que, aunque muchos proyectos presidenciales han sido avalados, también han existido momentos en los que el voto popular ha frenado reformas, cuestionado liderazgos y redefinido el rumbo político del país.






