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El fuego volvió a la Loma de Guayabillas, una historia marcada, a la fecha, por tres grandes incendios

(Redacción Ibarra).– La Loma de Guayabillas es uno de los íconos naturales más representativos de la ciudad de Ibarra. Este ecosistema de colinas que rodea a la urbe forma parte del paisaje que miles de ibarreños contemplan a diario desde distintos puntos de la ciudad, convirtiéndose en uno de sus principales pulmones verdes.

Durante décadas, la loma estuvo cubierta por un extenso manto de vegetación, dominado en gran parte por eucaliptos, una especie introducida en el país que desplazó progresivamente a la guayabilla, árbol nativo que da nombre a este importante ecosistema.

Sin embargo, ese paisaje verde sufrió uno de los episodios más devastadores de su historia en el año 2012, cuando un voraz incendio forestal consumió más de 10 hectáreas de vegetación, dejando una profunda huella ambiental.

Además de la pérdida de flora, el incendio afectó gravemente a la fauna silvestre que habita en la loma. Diversas especies de aves, mamíferos, roedores e insectos vieron destruido su hábitat. Incluso los perros callejeros que utilizan este lugar como refugio también resultaron perjudicados por el avance de las llamas.

Las condiciones climáticas propias de la temporada seca, sumadas a los fuertes vientos característicos del verano, convirtieron a los incendios forestales en una amenaza recurrente para este ecosistema. En contraste, durante la temporada invernal, la pérdida de cobertura vegetal favoreció la ocurrencia de deslaves en varios sectores de la loma.

Dos años después, el lunes 25 de agosto de 2014, un nuevo incendio volvió a poner en riesgo la Loma de Guayabillas. En esta ocasión, el fuego arrasó aproximadamente 8,9 hectáreas de vegetación, incrementando la afectación que ya había sufrido el lugar en 2012.

Cinco motobombas del Cuerpo de Bomberos de Ibarra fueron las primeras unidades en llegar para combatir las llamas. Posteriormente, más de 200 personas, entre bomberos, efectivos de las Fuerzas Armadas, personal de la entonces Secretaría de Gestión de Riesgos, por el aire un helicóptero de Aeropolicial equipado con el sistema de combate aéreo de incendios «Bambi Bucket» vertia agua a la vegetacion con llamas que alcanzaban hasta seis metros de altura, a to esto vecinos y moradores del sector se sumaron a las labores de emergencia utilizando baldes con agua provenientes de viviendas cercanas y de los ojos de agua empleados para el riego, con el objetivo de impedir que el fuego continuara propagándose hacia otras zonas del bosque.

Pese a la magnitud de la emergencia, el Centro de Protección y Rescate Animal, situado en la loma no resultó afectado por el incendio. Sin embargo, con el paso de los años, las especies de fauna silvestre que permanecían bajo resguardo en estas instalaciones fueron trasladadas a distintos centros de conservación y zoológicos de la provincia y del país, como parte de un proceso de reubicación y manejo de la fauna ademàs de un ser insostenible debido a la falta de recursos econòmicos.

Tras los incendios registrados en 2012 y 2014, instituciones públicas, organizaciones ambientales y la ciudadanía unieron esfuerzos para iniciar un proceso de recuperación del ecosistema. Se impulsaron jornadas de reforestación, campañas de concienciación y un mayor control para prevenir incendios forestales, especialmente aquellos ocasionados por quemas agrícolas, residuos inflamables o acciones provocadas por la mano del hombre.

Durante cerca de doce años, la recuperación de la Loma de Guayabillas se convirtió en uno de los principales proyectos ambientales de la ciudad. Como parte de este proceso se priorizó la siembra de guayabillas, especie nativa que da nombre al lugar, con el propósito de recuperar progresivamente el espacio ocupado durante décadas por el eucalipto, árbol introducido al Ecuador durante el gobierno de Gabriel García Moreno.

Sin embargo, cuando la naturaleza empezaba a mostrar señales de recuperación, un nuevo incendio volvió a golpear este emblemático pulmón verde.

Ayer cerca de las 16:50, un incendio forestal consumió aproximadamente 1,5 hectáreas de vegetación y avanzó hasta las inmediaciones de la vía de ingreso a la Loma de Guayabillas, donde también funciona una cafetería abierta al público.

Para atender la emergencia acudió personal operativo del Cuerpo de Bomberos de Ibarra de las estaciones Santo Domingo, Yacucalle, Yahuarcocha, Terminal Terrestre y Rumipamba. Cerca de 30 bomberos, apoyados por 11 vehículos entre autobombas, tanqueros y camiones de abastecimiento, trabajaron durante varias horas para contener el avance del fuego. A las labores también se sumaron tanqueros de EMAPA-I y moradores del sector, quienes colaboraron en el abastecimiento de agua y en las tareas de apoyo. Las operaciones concluyeron alrededor de las 21:00, una vez que los equipos verificaron que no existían focos activos que pudieran reavivar el incendio.

Los incendios registrados en los últimos años han dejado una huella difícil de borrar sobre uno de los símbolos naturales más importantes de Ibarra. Cada hectárea consumida representa décadas de crecimiento forestal perdidas en cuestión de horas, afectando no solo la vegetación, sino también el hábitat de cientos de especies que dependen de este ecosistema.

Aunque los esfuerzos de reforestación continúan, especialistas coinciden en que la recuperación de un bosque de estas características requiere muchos años e incluso décadas. El paisaje verde que por generaciones caracterizó a la Loma de Guayabillas difícilmente volverá a verse en el corto plazo, dejando como desafío para las futuras generaciones la responsabilidad de proteger y conservar uno de los patrimonios naturales más valiosos de la capital imbabureña.

Más de 12 árboles afectados en La Victoria, ciudadano los arrancó y rompió. La Alcaldía de Ibarra investiga

(Redacción Ibarra).- La noche del martes 7 de mayo, un ciudadano fue sorprendido destruyendo árboles jóvenes en el parque lineal de La Victoria. De acuerdo con un reporte preliminar, al menos 12 árboles fueron arrancados, cortados o severamente dañados. Personal municipal y moradores del sector alertaron del hecho y el caso ya ha sido reportado a la Policía Nacional.

Esta no es la primera vez que ocurre. Según la Unidad de Gestión Ambiental del Municipio, se han registrado más de 30 incidentes similares en los últimos 12 meses, con árboles quebrados, vandalizados o retirados sin autorización en sectores como La Victoria, Ajaví, Caranqui y El Priorato.

La Alcaldía mantiene un plan que busca sembrar 120 mil árboles hasta 2027. La meta no solo busca embellecer la ciudad, sino mejorar la calidad del aire, mitigar el impacto del cambio climático y recuperar corredores ecológicos. Actualmente, se han sembrado más de 25 mil árboles, con énfasis en avenidas, parques y zonas periféricas.

El daño al arbolado urbano está tipificado como una infracción ambiental, y según la Ordenanza Municipal para el Manejo y Conservación del Arbolado Urbano de Ibarra, quienes causen afectaciones pueden enfrentar:

  • Multas que van desde 1 hasta 10 salarios básicos unificados (de $460 hasta $4.600).
  • Obligación de reponer los árboles destruidos.
  • En casos graves, pueden derivarse denuncias penales por daño a bienes públicos y ambientales.

La Alcaldía ha anunciado que fortalecerá los patrullajes y colocará cámaras en zonas críticas. Además, prepara una campaña de concienciación ciudadana bajo el lema “Cada árbol cuenta”.

Polémica dentro del GAD Parroquial de San Antonio por retiro de arbolado urbano

(Redacción Ibarra).- Un desacuerdo interno entre los miembros del GAD Parroquial de San Antonio de Ibarra habría sido la causa del retiro de los árboles plantados el pasado sábado 15 de febrero por la Alcaldía de Ibarra, como parte del proyecto de arbolado urbano en el cantón. 

Durante una ausencia justificada del presidente del GAD Parroquial, Héctor Chuquín, la vocal Carina Rivadeneira, quien quedó encargada de la institución entre el 6 y el 29 de enero, gestionó la inclusión de San Antonio en este proyecto ambiental. Para ello, envió un oficio al Municipio de Ibarra solicitando que la Plaza Eleodoro Ayala fuera parte de la iniciativa. 

Según Rivadeneira, el proyecto cumplió con las inspecciones técnicas de las áreas de Planificación, Parques y Jardines, y Medio Ambiente del municipio. Además, la vocal, a través de una publicación en su cuenta de Facebook, asegura que este tema fue socializado con los frentistas y señala que el «presidente del GAD Parroquial de San Antonio de Ibarra estuvo al tanto de la planificación con ocho días de anticipación pero intentó lavarse las manos ante su acción errática de retirar los árboles que sembró el Municipio de manera justificada” La siembra incluyó especies como el pino vela, consideradas aptas para el entorno y cuyo mantenimiento quedaba a cargo del municipio. 

El día del evento, el presidente de la Junta Parroquial de San Antonio Héctor Chuquín participó en el evento de siembra junto al alcalde de Ibarra Álvaro Castillo, posó ante las cámaras, sembró árboles y agradeció a la comunidad por su colaboración en este y otros proyectos ambientales. Más de 30 personas, incluidos vecinos del sector, directivos barriales y comités de padres de familia de Unidades Educativas aledañas apoyaron la iniciativa. 

Sin embargo, el martes siguiente indignados, varios moradores de los alrededores de la plaza Eleodoro Ayala reportaron el retiro de aproximadamente 55 árboles. Según versiones del equipo del GAD Parroquial, esto se realizó por órdenes de Chuquín, quien argumentó que esto responde a un tema técnico. No obstante, la vocal Rivadeneira sostiene que esta decisión contradice la postura inicial del presidente y afecta un bien público valorado por la comunidad. 

Nuestra redacción intentó obtener la versión del presidente del GAD Parroquial, pero hasta el cierre de este informa no hubo respuesta.