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Falsos repartidores utilizan servicios de delivery como fachada para robar

(Redacción Ibarra).- El servicio de delivery se ha convertido en una de las opciones más utilizadas por la ciudadanía para recibir alimentos, compras y encomiendas en distintos sectores de la ciudad. Su rapidez y comodidad han hecho que cientos de personas confíen a diario en repartidores que recorren Ibarra en motocicleta.

Sin embargo, en las últimas semanas se han reportado casos aislados en los que delincuentes se disfrazarían de repartidores para cometer asaltos. De acuerdo con versiones ciudadanas, estas personas se movilizan en motocicletas y utilizan mochilas y vestimenta similares a las de servicios de delivery, lo que les permite aprovechar momentos en los que transeúntes o ciudadanos se encuentran en la calle o fuera de su vivienda. En cuestión de segundos ejecutan el robo y huyen del lugar, dificultando su identificación, ya que se mezclan entre las decenas de repartidores que circulan de forma habitual en Ibarra.

Las autoridades han señalado que no se trata de una práctica generalizada, sino de situaciones puntuales que ya están siendo analizadas. Al mismo tiempo, recalcan que el servicio de delivery continúa siendo una fuente de trabajo legítima para numerosos repartidores que cumplen con su labor de manera honesta. Ante esta situación, se recomienda tomar precauciones, especialmente al momento de transitar por la vía pública o al ingresar a los hogares, con el fin de evitar ser víctimas de esta modalidad de robo.

También, varios ciudadanos que se dedican al oficio de delivery han manifestado que, en las últimas semanas, fueron víctimas de “vacunas” y extorsiones. Según sus testimonios, han recibido constantes actos de intimidación, lo que ha generado preocupación e inseguridad mientras realizan su trabajo diario, afectando no solo su tranquilidad, sino también el normal desarrollo de sus actividades.

Ambos casos representan un riesgo directo para la actividad económica de los motociclistas, quienes dependen de este oficio para su sustento diario y hoy se ven obligados a trabajar en un entorno marcado por falta de seguridad.

Alerta por aumento de casos de robo por escopolamina en Ibarra

(Redacción Ibarra).- Luego de que nuestra redacción difundiera una noticia sobre una banda delictiva conocida como “Dulces Sueños”, temida en varias provincias del país por escopolaminar a sus víctimas para robarles, han llegado nuevos reportes que alertan sobre su posible reaparición en la ciudad de Ibarra.

Se sabe, gracias al testimonio de las víctimas, que el grupo de féminas utiliza perfiles falsos en aplicaciones de citas como Tinder para engatusar a sus víctimas con coqueteo y falsas promesas.

Su modus operandi sigue un patrón meticuloso: primero mantienen el contacto por redes sociales o mensajes, realizan un seguimiento previo de sus objetivos y seleccionan cuidadosamente a hombres entre 25 y 40 años, solteros e independientes. Mediante su encanto ganan la confianza de la víctima y acuerdan un encuentro en un lugar concurrido; evitando a toda costa consumir alimentos, para solo limitarse a beber alcohol.

Durante la cita y el cortejo previo, seducen a su víctima proponiendo continuar la cita en un lugar más privado, como un departamento. Ya en ese espacio, piden prestado el teléfono de la víctima fingiendo realizar una llamada y, mediante artimañas, en medio de un descuido, colocan la sustancia en su bebida. En cuestión de minutos, el hombre cae en un estado de vulnerabilidad total, lo que las delincuentes aprovechan para despojarlo de sus pertenencias.

Lo más inquietante es que, según los reportes, estas mujeres no se llevan objetos de alto valor, sino bienes menores o montos que no permiten formular cargos. Además, rotan constantemente de ciudad, abren nuevas cuentas y cambian de identidad para continuar con sus fechorías, dificultando su rastreo.

Nuestra redacción logró contactar a una mujer que, durante varios años, participó en este tipo de hechos ilícitos. Aceptó relatar cómo operaban las bandas y cuál era su papel dentro del grupo. “Cuando veía que bajaban la guardia, que ya estaban confiados y distraídos, era el momento en que actuaba. Aprovechaba cualquier descuido para manipular su bebida sin que lo notaran. Todo era cuestión de segundos. Ellos seguían conversando, riendo, sin imaginar que ya estaban atrapados”, relató.

La escopolamina —conocida también como burundanga o aliento del diablo— es una droga con dosis mínimas de acción, prácticamente imperceptible, no contiene olor ni sabor y con el efecto provoca desorientación, sedación, sometimiento y amnesia. Bajo su influencia, las víctimas pueden acceder abrir la puerta de su casa hasta entregar todo el dinero de su cuenta bancaria sin oponer resistencia.

Según la exintegrante de esta estructura delictiva, se suele minimizar al máximo cualquier contacto con la sustancia y actúan siguiendo rutinas estrictas para no cometer errores. No improvisan ya que cada paso está repetido, memorizado y ejecutado siempre de la misma manera.