(Redacciòn Ibarra).- Entre el domingo 30 de agosto y este lunes 31 varios siniestros de trànsito se suscitaron en varios cantones como Ibarra Otavalo y Antonio Ante. El primero ocurrió la noche del domingo en el sector La Joya, en Otavalo, donde un vehículo cayó a una quebrada ante la mirada de varios moradores. El conductor quedó atrapado en el interior del automotor y, pese a la llegada de agentes de la Policía Nacional y una ambulancia, se confirmó su fallecimiento.
Moradores señalaron que el conductor habría estado en aparente estado de embriaguez; sin embargo, esta versión no ha sido confirmada por las autoridades. Posteriormente, una unidad de rescate realizó el remolque del vehículo, mientras agentes del SIAT y DINASED efectuaron el procedimiento correspondiente para determinar las causas del siniestro.
Minutos después, a las 20:29, otro accidente cobró la vida de una persona en la vía E35, a la altura de San Roque. Un motociclista sufrió un violento impacto y falleció en el lugar. Personal de la Policía Nacional y una ambulancia de Panavial acudieron para atender la emergencia. El SIAT realizó el levantamiento del cuerpo y las pericias para establecer cómo ocurrió el accidente.
La mañana de este lunes, alrededor de las 07:30, un nuevo siniestro elevó a cuatro el número de víctimas mortales. Dos personas fallecieron y otras dos resultaron heridas tras un violento choque registrado en el sector de Salinas.
Al sitio acudieron agentes de la Policía Nacional, una ambulancia del Ministerio de Salud Pública y unidades del Cuerpo de Bomberos. De manera preliminar, el accidente se habría producido luego de que agua proveniente de una acequia cercana llegara a la vía, provocando que un automóvil perdiera pista y terminara impactándose contra un taxi.
La vía permaneció cerrada al tránsito vehicular durante varias horas mientras se atendía la emergencia y se realizaban los procedimientos correspondientes.
(Redacción Otavalo).- Una serie de accidentes registrados durante el último año volvió a poner en el centro del debate las condiciones de seguridad de la Terminal Terrestre de Otavalo y la necesidad de contar con una infraestructura que responda al crecimiento de la ciudad y al constante flujo de pasajeros y buses.
En agosto de 2025, una joven de 25 años murió luego de ser impactada por un bus en los exteriores de la terminal. La mujer se movilizaba en bicicleta mientras utilizaba su teléfono celular cuando ocurrió el siniestro.
En julio de 2026, un adulto mayor fue atropellado durante la mañana en el mismo sector, precisamente en una zona caracterizada por el permanente ingreso y salida de buses interprovinciales e intercantonales.
El 12 de agosto de este año, otro joven fue atropellado en las inmediaciones de la Terminal Terrestre. A pesar de la gravedad del hecho, resultó prácticamente ileso. Doce días después, otro siniestro se susitò luego de que una mujer fuese atropellada y sufriera graves lesiones que derivaron en la pérdida de una pierna y afectaciones en el tejido abdominal. El hecho ocurrió ante la mirada de pasajeros y conductores.
Estos hechos han reavivado los reclamos de ciudadanos y transportistas, quienes en reiteradas ocasiones han solicitado a la Alcaldía de Otavalo la construcción de una nueva terminal terrestre o una intervención integral que permita mejorar las condiciones de seguridad y movilidad.
La discusión sobre una nueva terminal no es reciente. Durante años han existido debates técnicos y sociales respecto a su ubicación, características y la forma de ejecutar el proyecto sin comprometer de manera desproporcionada los recursos municipales.
En julio de 2024 y julio de 2025 resepctivamente, la alcaldesa de Otavalo, Anabel Hermosa, anunció el proyecto para la construcción de una nueva terminal terrestre en el sector de Carabuela. Según lo anunciado en ese momento, hasta septiembre de 2025 se esperaba contar con los estudios definitivos y definir los mecanismos de financiamiento, con la proyección de iniciar las obras ese mismo mes. La propuesta contemplaba trasladar las operaciones principales fuera del casco urbano, con el objetivo de descongestionar el centro de la ciudad. Ese proceso contarìa con la aprobación de la categorización del nuevo terminal por parte de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), que establece los parámetros técnicos que deberá cumplir la infraestructura proyectada.
Sin embargo, la propuesta también generó rechazo entre parte de la ciudadanía debido a la distancia de aproximadamente 6,3 kilómetros que existiría entre la nueva terminal y el centro de Otavalo. El traslado implicaría que los usuarios deban tomar un autobús adicional para llegar hasta el nuevo punto de embarque, lo que representaría un costo y tiempo extra para quienes utilizan diariamente el transporte público.
Además, se ha señalado que el actual patio de operaciones no desaparecería con la construcción de la nueva terminal. De acuerdo con la propuesta, este espacio sería reconvertido en una estación de transferencia destinada a atender los circuitos internos de transporte. A esto se sumaría la construcción de una segunda estación en el sur de la ciudad, con el objetivo de facilitar el acceso de pasajeros provenientes de Quito, Cayambe y otras localidades.
El proyecto aún no ha avanzado y, mientras tanto, la actual terminal continúa operando en medio de cuestionamientos por sus condiciones de seguridad. El reducido espacio, frente al constante flujo de pasajeros y buses, dificulta la circulación vehicular y peatonal, a lo que se suman accesos con escasa iluminación, problemas de visibilidad, deficiente señalética y ausencia de pantallas informativas, factores que generan preocupación entre quienes utilizan diariamente estas instalaciones. A esto se añade el deterioro de parte de la infraestructura y los siniestros registrados tanto en el interior como en los exteriores del terminal, situaciones que han incrementado el reclamo ciudadano por una solución definitiva.
Para Otavalo, la construcción de una nueva terminal representa un proyecto esperado durante más de dos décadas. La ciudad, considerada uno de los principales destinos turísticos de Imbabura, mantiene el desafío de contar con una infraestructura de transporte acorde con el crecimiento urbano, el movimiento comercial y turístico y el número de pasajeros que diariamente llegan y salen del cantón.
Los recientes accidentes han vuelto a poner una pregunta sobre la mesa: ¿cuánto tiempo más deberá esperar Otavalo para contar con una terminal terrestre segura, moderna y acorde con las necesidades de una ciudad que recibe cada año a miles de visitantes?
(Redacciòn Ibarra).- Cada vez son más los jóvenes que optan por comprar una motocicleta como alternativa para reducir los tiempos de traslado y enfrentar el costo del transporte. Lo que comenzó como una solución económica y práctica se ha convertido también en un factor de preocupación en Ibarra.
Las cifras evidencian esta realidad. De acuerdo con estadísticas del portal de Movidelnor, hasta mayo de este año se registraron 193 accidentes de tránsito que involucraron motocicletas y dejaron ocho personas fallecidas en el cantòn Ibarra, una tendencia que continúa en aumento.
Detrás de estos números hay historias que se repiten: jornadas laborales extensas, tráfico cada vez más congestionado, la necesidad de llegar a tiempo al trabajo o a la universidad y, en muchos casos, la poca experiencia al conducir un vehículo recién adquirido. Para muchos jóvenes, la primera motocicleta representa independencia y una oportunidad para mejorar su movilidad; sin embargo, también implica una mayor exposiciòn al riesgo.
Especialistas señalan que los choques laterales y la pérdida de pista continúan siendo los siniestros más frecuentes entre motociclistas. A ello se suman dos factores recurrentes: el exceso de velocidad y la impericia al volante, un patrón que se mantiene desde 2019.
Las estadísticas reflejan la magnitud del problema. Solo hasta mayo de este año se contabilizan 193 accidentes con motocicletas, una cifra que supera el total anual registrado en 2020, cuando se reportaron 105 siniestros, y en 2021, que cerró con 110. En comparación, durante el año 2025 se registraron 298 accidentes relacionados con motocicletas y 10 personas fallecidas.
En cuanto a la siniestralidad vial general, en lo que va del año se han registrado 779 accidentes de tránsito. Como consecuencia de estos hechos, 50 personas resultaron lesionadas y 5 fallecieron. Si bien los vehículos concentran el mayor número de eventos registrados, las motocicletas continúan siendo un factor de preocupación debido a la vulnerabilidad de sus ocupantes y a que los siniestros que las involucran suelen tener consecuencias más graves.
La Panamericana Sur, el ingreso norte a la ciudad, la avenida 17 de Julio y el Anillo Vial figuran entre los corredores con mayor incidencia de siniestros. Las franjas horarias de las 12:00, 13:00 y 19:00 concentran el mayor número de casos, coincidiendo con los horarios de ingreso y salida de las jornadas laborales y académicas, ademas los dias con mayor siniestraldiad son los dias domingo.
Mientras el parque de motocicletas continúa creciendo en Ibarra, las estadísticas también aumentan. Y detrás de cada nuevo registro existe una historia que comienza de la misma manera: alguien salió temprano rumbo a su trabajo, a clases o a casa, pero nunca logró regresar.
(Redacciòn Ibarra).- Con el propósito de fortalecer la cultura de prevención y promover un servicio de transporte comercial más seguro, eficiente y responsable, la Empresa Pública de Movilidad, Movidelnor EP, desarrolló una jornada de capacitación sobre normativa técnica aplicada a la modalidad de Taxi Ejecutivo y atención al cliente, dirigida a 468 socios y conductores de las operadoras que integran la Unión Provincial de Operadoras de Taxi Ejecutivo de Imbabura.
La iniciativa forma parte de una estrategia institucional orientada a acompañar al sector del transporte mediante procesos de formación que permitan una adecuada preparación antes de las jornadas de fiscalización.
Durante la capacitación, los participantes recibieron información técnica sobre los requisitos establecidos en la normativa vigente para la prestación del servicio de transporte comercial. Entre los temas abordados constaron la documentación obligatoria que debe mantenerse vigente, como el permiso de operación, resoluciones habilitantes, matrícula, revisión técnica vehicular y placas de identificación; además de los aspectos que serán verificados durante la inspección de las unidades, tanto en su parte interior como exterior, incluyendo sistemas de seguridad, elementos de emergencia, estado de la carrocería, iluminación, taxímetro, neumáticos y demás condiciones técnicas exigidas por la normativa.
Pablo Ayala, jefe de Fiscalización de Movidelnor EP, explicó que estas acciones responden a una política institucional enfocada en la prevención y el acompañamiento permanente a los transportistas.
“La fiscalización es un proceso técnico que verifica que las unidades de transporte cumplan con los requisitos documentales, mecánicos y de seguridad para brindar un servicio adecuado. Con el fin de que los propietarios conozcan los criterios de revisión y lleguen preparados, estamos desarrollando jornadas de capacitación en territorio para todas las modalidades de transporte, acercando la información y los requisitos directamente a los socios de las operadoras”, expresó.
Por su parte, Santiago Chiriboga, gerente general de Movidelnor EP, destacó que la institución mantiene una visión preventiva en todos sus procesos de control. Dijo que la fiscalización no debe entenderse como un mecanismo de sanción, sino como una herramienta de prevención que permite fortalecer la seguridad vial y elevar los estándares de calidad del transporte comercial.
“Nuestro compromiso es trabajar de manera articulada con las operadoras, brindando capacitación, acompañamiento técnico y espacios de diálogo que faciliten el cumplimiento de la normativa. La prevención siempre será la mejor estrategia para proteger a quienes diariamente utilizan el transporte como parte de su movilidad”, explicó.
Movidelnor ejecutará capacitaciones en territorio para las diferentes modalidades de transporte del norte del país, promoviendo una fiscalización preventiva, el cumplimiento de la normativa y la consolidación de un servicio que garantice seguridad, confianza y bienestar para toda la ciudadanía.
(Redacciòn Ibarra).- Es una imagen que se repite a diario en diferentes calles de la ciudad. Padre al volante, madre como pasajera, un niño sostenido en brazos y otro menor sentado sobre el tanque de combustible. En muchos casos, ninguno utiliza casco de protección.
Aunque para algunos se ha convertido en una escena «normal» debido a la necesidad de movilizarse, especialistas en seguridad vial advierten que esta práctica representa un alto riesgo, especialmente para los menores de edad, quienes son los más vulnerables en caso de una caída o un siniestro de tránsito.
La normativa ecuatoriana es clara. El Reglamento a la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial establece que conductores y pasajeros de motocicletas están obligados a utilizar casco de seguridad homologado correctamente colocado durante todo el recorrido. No utilizar casco de seguridad homologado, tanto el conductor como el pasajero, constituye una contravención de tránsito sancionada con una multa equivalente al 30 % del Salario Básico Unificado que corresponde USD 144,60. Además, la normativa dispone la reducción de seis puntos en la licencia de conducir del infractor.
En cuanto al transporte de más personas de las permitidas por la capacidad de la motocicleta, la legislación también contempla una multa equivalente al 30 % del SBU (USD 144,60), al tratarse de una contravención de tránsito.
Por otra parte, el Reglamento a la Ley de Transporte Terrestre establece que los pasajeros deben ocupar únicamente el asiento destinado para ellos y ubicarse detrás del conductor. Está prohibido viajar sobre el tanque de combustible o entre el conductor y el manubrio. Cuando estas disposiciones no se cumplen, el vehículo puede ser retenido por la autoridad hasta que se subsane la infracción.
Más allá de una posible sanción, el principal problema es el riesgo que implica esta forma de movilización. En una motocicleta no existen estructuras de protección como las que ofrece un automóvil. Una frenada brusca, una colisión o incluso una maniobra para esquivar un obstáculo puede provocar que los menores salgan despedidos, con consecuencias que pueden ser fatales.
La seguridad vial no depende únicamente de los controles de las autoridades. También requiere conciencia ciudadana y responsabilidad de quienes utilizan este medio de transporte. Un viaje de pocos minutos puede cambiar una vida para siempre cuando se ignoran las normas básicas de protección.
(Redacciòn Ibarra).- Ibarra registró varios accidentes de tránsito de lunes a miércoles en distintos sectores. Aunque no se reportaron personas heridas, los hechos dejaron importantes daños materiales y evidencian posibles imprudencias al volante.
El primer incidente ocurrió la noche del lunes en el sector del Periférico Sur, donde un vehículo terminó volcado sobre la calzada. Producto del impacto, restos del automotor quedaron esparcidos en la vía, afectando momentáneamente la circulación vehicular. Las autoridades no reportaron víctimas, pero sí daños de consideración.
Para el martes en la noche, un nuevo accidente se registró en el sector de Los Ceibos. En este caso, un vehículo también se volcó, sin que se reportaran personas heridas. Sin embargo, los daños materiales fueron evidentes, sumándose a la lista de incidentes en la ciudad durante la semana.
La madrugada del miércoles se reportó otro siniestro en las calles Pedro Moncayo y Vicente Rocafuerte. De acuerdo con los primeros informes, el accidente se habría producido por no respetar la preferencia de vía, provocando un choque lateral angular entre los vehículos involucrados. El impacto dejó daños tanto en bienes privados como en infraestructura pública.
Horas más tarde, la noche del mismo miércoles, se registró un nuevo percance en el sector del ECU 911, a la altura del parque Céntrica Ciudad Blanca. Según información preliminar, el conductor de un vehículo color verde circulaba en sentido contrario, lo que habría ocasionado el accidente. Durante la intervención, las autoridades indicaron que el ciudadano presentaba aliento similar a licor. Al igual que en los casos anteriores, no se reportaron heridos, pero sí daños materiales.
Tras esta secuencia de accidentes, las autoridades piden a los conductores manejar con precaución, respetar las señales y, sobre todo, no ponerse al volante si han consumido alcohol. Aunque esta vez no hubo heridos, estos incidentes dejan claro que un descuido puede terminar en algo mucho más grave.
(Redacción Ibarra). – A día de hoy, el tramo norte del Anillo Vial y varios sectores de la urbe continúan sin iluminación; la ausencia de luminarias operativas mantiene en riesgo a conductores y peatones que transitan a diario por estas zonas, incrementando la probabilidad de accidentes y profundizando la sensación de inseguridad ciudadana.
Esta problemática ya fue expuesta por esta redacción en una publicación del 20 de marzo del año pasado. En aquella ocasión, Álvaro Gaibor, director de Distribución de EMELNORTE, señaló que las luminarias instaladas se encontraban inoperativas debido al robo de conductores eléctricos. Como medida correctiva, anunció el reemplazo del cableado de cobre por conductores de aluminio y la gestión de un convenio con el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Ibarra, en cumplimiento de la regulación ARCERNNR-007/23, con el fin de viabilizar el mantenimiento y restablecimiento del servicio. Según lo manifestado entonces, los trabajos se ejecutarían en un plazo aproximado de 20 días, intervención que posteriormente el propio Gaibor afirmó que sí se habría realizado.
Av. Camilo Ponce Enríquez día martes 20 de enero, hora: 20:09 min
El día martes 27 de enero, nuestra redacción mantuvo una reunión con el señor Álvaro Gaibor, en la cual se expuso, mediante material fotográfico, que una hilera de cuatro postes de luminarias ubicados en la avenida Camilo Ponce Enríquez, junto al parque Ciudad Blanca, no se encontraban operativos, indicó que enviaría técnicos para verificar si era posible realizar algún arreglo y ponerlas en funcionamiento, aclarando que, de existir cables desprendidos, no podrían intervenir, sin embargo para el día jueves ya fueron habilitados, pese a que no era su competencia según lo manifestado por Gaibor.
Dentro de las competencias de EMELNORTE y las del GAD de Ibarra existen varias dudas que la ciudadanía no tiene claro y se genera confusiones, la primera es que no todos los postes de alumbrado público le pertenecen a Emelnorte y no todos le pertenecen al Gad Ibarra, por ejemplo la iluminación al interior del Parque Ciudad Blanca, es competencia del Municipio, pero la Av. Camilo Ponce, desde el periférico sur hasta cuatro postes antes de la Av. Mariano Acosta, no es competencia de Emelnorte según lo manifestado por Gaibor, ya que los cuatro últimos postes están conectados al parque Ciudad Blanca.
También se abordó la situación de la avenida 13 de Abril y del tramo norte del Anillo Vial. En un recorrido realizado por esta redacción, se constató que los arreglos ejecutados han sido parciales. Al respecto, Gaibor indicó que durante la vigencia del convenio se intervinieron los postes, dejándolos operativos; sin embargo, aseguró que el robo de cableado es constante. Asimismo, ratificó que el alumbrado del parterre central de la avenida 13 de Abril asi como la iluminación al interior del parque Ciudad Blanca es competencia del Municipio de Ibarra y no de EMELNORTE.
Por otro lado, ante múltiples reportes ciudadanos sobre luminarias inoperativas, esta redacción realizó un recorrido reciente por distintos sectores de la ciudad, evidenciando fallas persistentes en calles como Luis Felipe Borja, Alfredo Gómez Jaime y Juan de la Roca. En estos puntos no se han ejecutado acciones correctivas visibles frente a las fallas en el tendido eléctrico urbano, lo cual contrasta con la afirmación de Gaibor de que EMELNORTE realiza supervisiones periódicas en la ciudad.
(Redacción Ibarra).- En el marco de las festividades de Navidad y Año Nuevo, el Cuerpo de Bomberos de Ibarra hace un llamado a la ciudadanía para optar por la no utilización de pirotecnia, con el objetivo de promover la seguridad, el bienestar de la población y la protección del entorno natural.
Las autoridades señalan que el uso de pirotecnia representa riesgos innecesarios que pueden evitarse mediante una celebración responsable y consciente. Entre las principales afectaciones que se buscan prevenir se encuentran los daños a animales sensibles al ruido, la contaminación ambiental, así como el malestar en bebés y adultos mayores.
Además, el Cuerpo de Bomberos advierte sobre el alto riesgo de quemaduras graves, que en algunos casos pueden derivar en lesiones permanentes o mutilaciones, producto de la manipulación inadecuada de estos artefactos. De igual manera, recalcan el impacto negativo que el ruido excesivo genera en personas con trastorno del espectro autista, quienes presentan hipersensibilidad auditiva.
Bajo la iniciativa “Sin fuego, más vida”, el Cuerpo de Bomberos de Ibarra invita a la colectividad a sumarse a esta causa, fomentando celebraciones seguras, inclusivas y respetuosas con el medio ambiente, priorizando la vida y la integridad de todos los ciudadanos.
(Redacción Imbabura).- Desde diciembre de 2021, el kilómetro 114 del sector El Guadual, parroquia La Carolina, cantón Ibarra, quedó afectado por fuertes deslizamientos asociados a la temporada invernal. Desde entonces, la inestabilidad del talud, la pérdida progresiva de la calzada y la falta de una rehabilitación definitiva han convertido este punto en uno de los más peligrosos de la ruta hacia San Lorenzo.
En julio de 2024, un vehículo perdió pista y cayó hacia el río con cinco personas a bordo, todas oriundas de Ibarra. En aquel siniestro murieron Jorge Vásquez Rubio, Mateo Rubio y Marcelo Torres, quienes salieron despedidos del automóvil y quedaron entre las rocas, mientras que otras dos personas resultaron gravemente heridas. Apenas un mes después, en agosto del mismo año, la tragedia volvió a repetirse en el kilómetro 114 cuando otro vehículo se volcó y su único ocupante fue hallado atrapado en el interior y sin signos vitales. Aquellos hechos ya encendían alertas sobre el peligro mortal de este tramo; sin embargo, la situación alcanzó su punto más crítico este viernes, cuando un grupo de seis personas retornaba de una peregrinación desde Quito. El vehículo en el que viajaban, un Trooper color café, cayó al abismo; cuatro ocupantes murieron en el lugar, una persona logró sobrevivir en estado crítico y este lunes fue localizado el cuerpo del último pasajero, arrastrado por la fuerza del río Mira hasta una zona de difícil acceso cercana a San Juan de Las Lachas, donde apareció atrapado entre ramas y sedimentos.
En un periodo que abarca desde julio de 2024 hasta noviembre de 2025, este tramo de la vía ha registrado al menos nueve muertes y tres heridos graves, una cifra alarmante que revela una ruta donde los vehículos se convierten en presas del abismo y derrumbes permanentes de la montaña. De acuerdo con información manejada por nuestra redacción, el número real de víctimas podría ser incluso mayor, pues existen reportes de accidentes que jamás llegaron a instancias oficiales. La preocupación es constante entre transportistas, comunidades rurales, viajeros y organismos de socorro que se ven obligados a utilizar esta vía indispensable que une la Sierra norte con la Costa ecuatoriana.
A pesar de los anuncios de supuestas intervenciones emergentes, la realidad es que no existe una solución definitiva por parte de las autoridades. El kilómetro 114 continúa siendo un tramo inestable y mortal, y cada día quienes se ven obligados a transitar por esta vía juegan con la posibilidad de no regresar a casa.
(Redacción Imbabura).- En la mancomunidad de la región norte, el irrespeto a las señales de tránsito sigue siendo una de las principales causas de siniestralidad vial. A nuestra redacción llegan periódicamente reportes ciudadanos sobre motociclistas que no respetan las señales de tránsito, generando intranquilidad entre los conductores. Según manifiestan, muchos motociclistas ignoran semáforos en rojo, no utilizan las direccionales al cambiar de carril y se cruzan entre autos de forma peligrosa. “El otro día, un motociclista se me atravesó sin frenar en una intersección y casi lo atropello. Si no hubiera estado atento, terminábamos en accidente”, relató Daniel Muñoz, conductor particular.
Según información proporcionada por la Empresa Pública de Movilidad del Norte (MOVIDELNOR-EP), el 54% de los accidentes registrados este año (19 casos) han sido ocasionados por no acatar señales como pares o semáforos. Aunque la cifra sigue siendo alta, representa una disminución en comparación con el mismo periodo del año pasado, cuando se reportaron 64 accidentes por causas similares.
Por otro lado, los vehículos particulares han protagonizado 27 siniestros en lo que va del año, de los cuales 13 (48%) también fueron causados por el irrespeto a la señalización vial, lo que evidencia un patrón preocupante de desobediencia en la vía.
En el caso de los scooters y motos eléctricas, se han registrado 6 accidentes en estos primeros cinco meses del año, relacionados especialmente con la falta de distancia entre vehículos, una infracción que compromete tanto a conductores como a peatones.
Al respecto, varios ciudadanos han expresado su inquietud por la circulación imprudente de scooters eléctricos, señalando que muchos usuarios se movilizan a altas velocidades y sin ningún tipo de protección como cascos o indumentaria reflectiva. “Conducen como si fuera una motocicleta, pero sin casco ni respeto por las normas. Es un peligro para todos”, comentó Sergio Rodriguez, vecino del sector El Olivo, en Ibarra.