Controles ambientales limitan la venta de palma de cera por Domingo de Ramos

(Redacción Ibarra).- En Ibarra, en vísperas de la celebración del Domingo de Ramos, era habitual ver a decenas de comerciantes ubicados a lo largo de la avenida Fray Vacas Galindo, frente al mercado La Playita, ofreciendo ramos y adornos elaborados con palma de cera. Cada año, varias familias ibarreñas acudían desde temprano para adquirir estos arreglos como parte del ritual previo a la celebración religiosa.
Sin embargo, esta práctica ha ido desapareciendo debido a los controles ambientales y a una mayor conciencia ciudadana. El uso de ramos en Semana Santa se remonta a los primeros siglos del cristianismo y está inspirado en un pasaje bíblico, la entrada de Jesús a Jerusalén, cuando la gente lo recibió con ramas de palma como símbolo de reconocimiento. Por tanto, esta tradición no se originó en Ecuador ni en América. La palma es una especie propia de Medio Oriente, pero con el paso del tiempo, en distintas regiones se comenzaron a utilizar ramas locales como olivo, sauce u otras. En la región andina, donde no existen palmas de ese tipo, países como Ecuador, Colombia y Perú adoptaron la palma de cera por ser la especie más similar y disponible en los Andes, utilizándola durante décadas.
Es por esta razón que la palma de cera ha reducido significativamente su presencia en los bosques andinos, siendo considerada una especie amenazada y en peligro de extinción. Su lenta regeneración, que puede tardar aproximadamente 80 años en alcanzar su madurez reproductiva, dificulta su recuperación a corto plazo tras la intervención humana. Además, esta especie cumple un papel fundamental en el ecosistema, ya que es el hábitat de anidación del loro orejiamarillo.
Debido a su importancia ecológica, su uso, transporte y comercialización están prohibidos en el país. El Código Orgánico Integral Penal (COIP), en su artículo 247 sobre delitos contra la flora y fauna silvestres, establece penas privativas de libertad de uno a tres años para quienes cacen, trafiquen, transporten o comercialicen especies, partes o derivados de flora o fauna silvestre amenazada o en peligro de extinción, con el fin de proteger la biodiversidad.
En Imbabura, el Ministerio del Ambiente y Energía, en coordinación con la Policía Nacional, ejecuta operativos de control en los días previos al Domingo de Ramos para evitar la deforestación de este recurso natural.
Hoy, en lugar de palma de cera, los ciudadanos optan por alternativas como romero, laurel, trigo, maíz o incluso arreglos artesanales con plantas locales. En algunos puntos de Ibarra, estos nuevos ramos ya forman parte de la oferta de los comerciantes, manteniendo el simbolismo sin generar impacto ambiental.



