Reservorio y nueva vía buscan potenciar la producción agrícola de Imantag

(Redacción Imantag).- Durante un recorrido realizado junto a medios de comunicación de la provincia, el prefecto de Imbabura, Richard Calderón, dio a conocer los detalles de varias obras que se ejecutan dentro de su administración para fortalecer el desarrollo productivo y vial de la provincia.
Entre los proyectos más relevantes destaca un reservorio de agua para riego en la parroquia de Imantag, considerado el más grande en la historia de Imbabura. La infraestructura cuenta con una capacidad de almacenamiento de 150 mil metros cúbicos de agua. Para hacer una comparativa, 150 mil metros cúbicos equivalen a 150 millones de litros, una cantidad inmensa comparable al volumen de aproximadamente 60 piscinas olímpicas (basado en 2.500 metros cúbicos por piscina), un gran lago artificial o el transporte en un convoy de unos 7.500 camiones cisterna de gran tamaño, lo que permitirá irrigar aproximadamente 1.500 hectáreas de cultivos.
La obra contempla además la implementación de 10 kilómetros de canales de riego entubados y revestidos, lo que permitirá optimizar el uso del recurso hídrico y fortalecer la producción agrícola de la zona. Para los productores y agricultores de Imantag, este proyecto representa una oportunidad clave para garantizar mejores cosechas y mayor estabilidad en sus actividades productivas.
Durante el recorrido, el prefecto también anunció que este sábado iniciará la obra de asfaltado de la vía Imantag–Cotacachi. Esta intervención busca mejorar la conectividad del sector con ciudades como Otavalo, Atuntaqui, Ibarra y Urcuquí.
La obra forma parte del plan de intervención vial impulsado por la Prefectura, que hasta el momento supera los 158 kilómetros de trabajos ejecutados entre asfaltado, adoquinado y empedrado, como parte de los compromisos asumidos durante la campaña.
La mejora de esta vía responde además a una necesidad urgente del sector productivo. Actualmente, frutas, verduras y flores que se transportan desde esta zona suelen deteriorarse durante el traslado debido al estado del camino. Aunque los productores aplican protocolos de transporte para proteger la mercadería, las condiciones de la vía provocan daños en los productos. Esto ocasiona que, al llegar a los mercados locales o nacionales, aquellos que presentan afectaciones deban venderse a menor precio, reduciendo significativamente su valor comercial y afectando los ingresos de los agricultores.









