Falleció Marco Proaño Maya, histórico político imbabureño y exvicepresidente del Congreso

(Redacción Imbabura).- La muerte de Marco Proaño Maya no solo cierra una vida, sino también un largo capítulo de la historia política de Imbabura y del Ecuador. Abogado, maestro y parlamentario por casi dos décadas, Proaño Maya fue, ante todo, un hombre de palabra: firme, polémico y constante.
Nacido en Otavalo el 12 de marzo de 1945, creció entre Ibarra y su ciudad natal en un contexto familiar marcado por el esfuerzo. Tras la temprana muerte de su padre, su madre asumió sola la crianza de seis hijos, una experiencia que —según relataría años después— forjó su sensibilidad social y su carácter combativo frente a las injusticias.
Su voz llegó al Congreso Nacional en cuatro ocasiones, representando a Imbabura durante cerca de 19 años de vida legislativa. Desde esas curules defendió causas que pocos asumían como propias: los derechos de los jubilados, los adultos mayores y los sectores históricamente relegados. No fue un político silencioso; fue un orador intenso, de discursos largos y convicciones claras, que incomodó a más de uno dentro y fuera del Parlamento.
En 1994 alcanzó la Vicepresidencia del Congreso Nacional, consolidando una carrera que atravesó distintas etapas políticas y organizaciones partidistas. Militó en movimientos como la CFP y el PRE, pero siempre mantuvo una identidad propia, más asociada a su figura que a una bandera específica.
Paralelamente a la política, Proaño Maya construyó una vida académica. Fue docente universitario, autor de textos jurídicos y conferencista, convencido de que la formación y el debate eran herramientas indispensables para la democracia. Para muchos estudiantes y colegas, fue un maestro exigente; para otros, un referente intelectual.
Su fallecimiento, confirmado este 10 de enero de 2026, generó expresiones de pesar en distintos sectores del país. Más allá de las diferencias ideológicas, su nombre queda ligado a una época del Congreso en la que el debate se sostenía con discursos extensos, presencia constante y confrontación directa.
Marco Proaño Maya se va en silencio, pero deja una huella profunda en la memoria política de Imbabura. Una huella hecha de palabras, de lucha y de una vida dedicada al servicio público.


